PREPARATIVOS

Viajar con bebés

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Muchos creen que con la llegada de un bebé a la familia, viajar es una actividad que quedará inevitablemente postergada hasta que el mismo crezca. Por suerte, si tenemos en cuenta ciertas medidas de seguridad y consideraciones sobre lo que el bebé necesita para estar a gusto, podemos disfrutar normalmente de un viaje en familia.

 
Destino:
Lo primero ante un posible viaje es considerar cuáles destinos son convenientes para viajar con bebés y cuáles no. Hay que tener en cuenta que si elegimos un único destino para vacacionar evitaremos tener demasiadas situaciones de viaje, que pueden resultarle molestas al bebé. Además le toma los primeros días acostumbrarse a la novedad, si cambiamos de lugar muy frecuentemente puede que no logre adaptarse y esté constantemente molesto.
Otro factor a tener en cuenta es el de las distancias. Las actividades que realicemos van a estar, en parte, pautadas por las distancias que tengamos que recorrer, ya que los a los bebés debemos llevarlos en su cochecito o sillita. Si viajamos en auto entonces lo tendremos a nuestra disposición, lo que resulta muy práctico a estos fines.
Los bebés tienen distintas limitaciones en sus distintas edades, por lo que tenemos que adaptar al grupo de viaje en torno a lo que puede y no puede hacer. Por ejemplo, los menores de seis meses no pueden ir a la playa, por lo que destinos de sierra o montañas pueden ser una alterativa viable para nuestro destino.
Si bien cuando estamos de vacaciones solemos abandonar los horarios, es favorable para todo el grupo de viaje que intentemos mantener la rutina de nuestro bebé. Que los horarios de comer, dormir, jugar; son los mismos  facilitará la adaptación del niño al nuevo contexto.
 
 
Equipaje:
El momento de preparar las valijas siempre requiere de mucha estrategia. Si cuando los que viajamos somos todos adultos tenemos complicaciones para organizarnos, viajando con un bebé tendremos que ser doblemente rigurosos.
Es importante tener todo lo que vamos a necesitar. Para ello hay que saber, por ejemplo, cómo es el clima del lugar al que vamos. Ya que si por las noches refresca mucho vamos a necesitar tener abrigo suficiente para combatir el frío y dependiendo de la humedad la ropa que lavemos se secará antes o después de lo que estimamos.
No podemos olvidarnos de llevar algunos objetos que sean fáciles de reconocer para el bebé. Ya sea su vasito, un muñeco, sonajero, etc., son importantes para los primeros días, que son los de adaptación. Ayudan a que al bebé se sienta “como en casa” y que todos los cambios que ocurren a su alrededor sean más suaves.
 
En el ámbito de la higiene del bebé tenemos que ser estrategas, dado que todos los elementos ocupan mucho espacio y son todos imprescindibles. Si en nuestro destino sabemos que conseguiremos las cosas básicas para nuestro bebé, entonces tenemos una gran ventaja. Sólo bastará con llevar un poquito de cada cosa para cubrir el trayecto del viaje, y luego conseguiremos el resto en destino.
La comida es un aspecto que variará dependiendo de nuestro medio de transporte y de la edad del bebé. En el caso de que todavía tome el pecho, entonces el planeamiento será menor. Pero en cambio, si toma leche de fórmula habrá que calcular como con los pañales y llevar únicamente para el viaje. Si ya come sólidos será el caso de preparar algún bocado sencillo (y que el bebé esté acostumbrado a comer) para tener en el trayecto.
 
 
Salud y protección / ¿Estamos listos para viajar?
Sin importar a dónde viajemos, hay ciertas cuestiones que debemos respetar, para procurar la salud del bebé durante las vacaciones.
Hay que tener muchísimo cuidado con la exposición al sol que pueda tener no sólo el bebé, sino cualquiera del grupo de viaje, pero además hay que tener en cuenta que los bebes deben permanecer lo más posible a la sombra y siempre usando algún gorro y bloqueador solar (factor 50) para evitar quemaduras e insolaciones. En el caso de viajar a la playa, el horario en el que pueden ir los bebés es entre las 9 y las 10.30hs y luego de las 16hs, ya que las horas de sol de la franja comprendida en el medio son fuertes para cualquiera, pero en especial para los más chicos.
Siempre hay que llevar preparado un botiquín compacto para subsanar cualquier emergencia que podamos tener estando de viaje. En él, hay que incluir cualquier medicamento que suela tomar aunque sea ocasionalmente (y en especial si es de venta bajo receta), además de los números de teléfono de quien haya que contactar ante la necesidad de atención médica.
El período entre los tres y ocho meses de edad (aproximadamente) es, quizás, en el que será más sencillo viajar con un bebé. Ya que al no tener tanta consciencia del cambio que lo rodea, lo más probable que es que lo viva con normalidad. Sin embargo, las primeras salidas de la casa son un buen entrenamiento y una forma de medir en que estado estamos para hacer viajes más largos.
Si viajamos en avión, ómnibus o tren es conveniente llevar la sillita del bebé con nosotros. Esto nos garantiza que el bebé estará cómodo sin importar en donde podamos ubicarlo. Un dato útil para tener a mano: la mayoría de las aerolíneas ofrecen cunitas a bordo de los aviones para que los bebés duerman tranquilos.
 
En resumen, la incorporación de un bebé a nuestro grupo de viaje no significa un impedimento, sino al contrario, la posibilidad de hacer un nuevo tipo de viaje. Siempre y cuando encontremos el punto de equilibrio entre lo que queremos y lo que los bebés necesitan podremos tener unas vacaciones todos contentos.
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